30 noviembre 2008

Las cuatro plagas del Metro de Caracas.

Caracas es una ciudad vialmente colapsada, donde se pasa más tiempo dentro del vehículo que en el resto de las actividades normales y necesarias.

Por la ubicación de mi trabajo, me resulta conveniente estacionar mi vehículo cerca de una estación del metro y recorrer 12 estaciones por debajo de la ciudad, escapando del infernal caos vial. Sin embargo, nada es gratis en Caracas. Abordar los vagones del metro trae consigo enfrentar al menos a las cuatro plagas principales:

1. “La lavadora”: Señora con cartera anchi-larga que se para al lado tuyo y se la pasa girando su cintura para todos lados y como tiene la cartera aferrada a ella, se convierte en un aspa humana; bridándote carterazos: pin! pin! pin!
2. “La tortuga ninja”: Se trata de un individuo que entra al vagón con su morral en la espalda y se ubica en el pasillo, justo detrás de ti para darte “morralazos” en tu espalda durante todo el trayecto y para colmo de males parece que llevara escombros en él.
3. “Chanel -5”: Imaginen el vagón completamente lleno donde el aire acondicionado es insuficiente e ingresa un espécimen con “un olorcito” realmente vomitivo y mientras te recuperas del impacto sensorial, te percatas que el implicado, pues sí, se queda a tu lado!!!
4. “La Tarjeta Roja”: Ingresas al vagón un poco tarde; estás apurado y afortunadamente el tren va con buen ritmo, es decir invierte poco tiempo en cada estación y calculas que deberías llegar a tiempo. Sin embargo, a nivel de la estación Sabana Grande, el operador por el parlante te anuncia: “este tren no continuará prestando servicio en la estación Plaza Venezuela”, con lo cual te obligan a desembarcar en la estación Plaza Venezuela con el andén repleto de gente esperando.

Yo también pensaba que una de las plagas a las cuales se podría enfrentar en las horas pico, era la insistencia de la gente de ingresar al vagón como fuera y a pesar que estaba completamente lleno al mejor estilo japonés, pero entendí que en nuestra Caracas, una ciudad catalogada actualmente como la más peligrosa de Latinoamérica, es una cuestión de supervivencia para las personas que viven en las barriadas, llegar lo más pronto posible, puesto que algunas deben complementar su destino abordando otros transportes que si llegas tarde, te toca esperar a que vuelvan dentro de varias horas.

Estoy seguro que los lectores podrán comentar otras plagas que les toca enfrentar a los citadinos del Metro de Caracas, especialmente a las amigas lectoras que son las que llevan la peor parte.

15 octubre 2007

Factura del Planeta.

Gracias a la invitación de un amigo, me anoté días atrás en la iniciativa de http://blogactionday.org, y se trata del paradigmático tema de la toma de conciencia sobre lo que nosotros, los humanos, le estamos haciendo al medio ambiente.

Bueno, llegó el día de la convocatoria donde todos debemos postear nuestras reflexiones o catarsis (mi caso) sobre dicha cuestión. Aquí vamos…

En general, los seres humanos tendemos a asumir que somos los únicos seres vivos sobre esta esfera celeste o mejor dicho, discriminamos salvajemente al resto: animales y plantas, o si lo prefieren, mientras nosotros estemos bien, los demás seres vivos que se jodan.

Ahora bien, en mi opinión (muy humilde) los que realmente están acabando con este planeta son dos características netamente humanoides: la vanidad y la codicia, pero que inevitablemente están unidas como una amalgama.

Buenos, imagínense de lo que se trata la vanidad en el ser humano: queremos llamar la atención con pieles exóticas, zapatos exóticos, joyas ostentosas, modificar nuestro fenotipo, comidas que exciten salvajemente nuestro paladar, o sea podemos listar miles de miles de “features” que se producen para satisfacer la vanidad y la baja autoestima del ser humano, y todo eso es obtenido en forma de depredación de animales, plantas, minerales, etc. y finalmente, devolviendo el resto como basura!!!

Como es lógico, la baja autoestima del ser humano que en definitiva es fabricada incansablemente, es un gran negocio. Entonces, mercadeamos “vanidad” como cura a la baja autoestima. Entonces, siendo un gran negocio, el enfoque está en cómo producir más “features” a bajo costo de producción para poder comercializarlos de manera altamente rentable. La consecuencia? Es que prácticamente todo el planeta está en ese negocio y todos están lanzando sus desechos y basura como para que desaparezcan por arte de magia, y ahora el planeta nos está pasando una factura. La pregunta importante es, que vamos a hacer? Dejamos de un lado la vanidad, pagamos la factura o nos “cortan la luz”….?

Chúpate esa mandarina (antes de que dejen de madurar)!!!

12 septiembre 2007

El Azote de Oficina.

Una catarsis obligada es la que detona los entornos laborales; llenos de estrés, presión y contradicciones humanas.

Los entornos laborales no son nada diferentes a la vida común y silvestre, pues en definitiva son una comunidad de personas compartiendo un espacio con ciertas normas.

Estoy seguro que podemos encontrar dentro de nuestras oficinas personas que son en equivalencia social: el choro, la sifrina, el malandro, la abuelita regañona, el galán, la mami, etc.

Sin embargo, para que Uds. vean que nunca podemos decir que lo hemos visto todo, en mi trabajo existe: “el azote de barrio”. Así como se lo imaginan. Se trata de una persona con cargo directivo que hace todo lo que le da la gana y nunca le hacen nada: grita en la reuniones, dice groserías, insulta a viva voz a todo el que se le ocurra, no escucha a nadie, te malandrea, le ha ofrecido golpes a compañeras de trabajo e insisto, NO PASA NADA. Le grita al presidente, a Vicepresidentes (ojo: ella es directora, es decir, jerárquicamente inferior a estos en el organigrama). Es decir, es un ser emocionalmente insoportable.

Hay vicepresidentes que han solicitado a RRHH, sanciones disciplinarias (como debe ser) contra esta persona y los han tomado pa’ locos.

Entonces, lo que sería interesante preguntarles a Uds. es:

¿Qué piensan de una “empresa” que permita este tipo de situaciones?

25 enero 2007

El Retorno.

He vuelto después de un buen tiempo. Y no porque no sufriera los impactos fulminantes de la interacción con esta ciudad dignos de relatar aquí, sino tal vez por una combinación bizarra entre falta de tiempo y desmotivación a la letra.
La reflexión que me trae hoy a este "retorno" es el hecho cierto de que esta ciudad/país está completamente estructurado para la trampa y el "más-vivismo".
Pudieramos plamar infinitos ejemplos, pero vamos con uno real y sencillo (cualquier semejanza con la realidad, no es mera coincidencia).
Nos aventuramos mi esposa, mi bebe y yo a la experiencia de Avila Mágica (por cierto, antes de la expropiación). Llegamos y comenzamos a hacer nuestra cola única para la compra de entradas, delimitada por una cadenitas en forma de zigzag, donde una persona al principio de la cola te preguntaba al llegar a ella: "forma de pago?" y si era efectivo te direccionaba a una taquilla y si era debito directo, a la otra taquilla.
En cada una de estas taquilas se formaba una mini cola de la gente que ya había pasado por la alcabala previa de zigzag. Consecuentemente, nosotros avanzando por la cola zigzag, llegamos hasta la persona que hace la pregunta antes mencionada, y como lo nuestro era débito, tuvimos que esperar ahi, ya que evidentemente la cola de la taquilla de debito directo era la más lenta.
Detrás nuestro solo había una pareja de esposos con sus dos niños como de 5 añitos y nadie más.
Nos pusieron a esperar a que la cola de debito directo bajara para poder pasar a esa nueva cola.
Vimos llegar unas parejas de chamos que, aprovechando que la chama de Avila Mágica estaba distraída, se han saltado la cadenita de la cola de ZigZag y se han metido impunemente en la cola de efectivo porque vieron que era la más corta: EL "MAS-VIVISMO".
Nosotros evidentemente alertamos a la chama en cuestión y ella, como es correcto los interpeló. Sin embargo, el problema no solo fue ese, sino que la pareja de esposos que les comenté que estaban detras de nosotros nos han dicho: "Pero no importa; ellos seguro van a pagar en efectivo"; sin darse cuenta que sus niños los están escuchando, es decir que estos padres los están instruyendo indirectamente para que copien semejante conducta irrespetuosa a futuro, cuando dichos infantes sean ciudadanos mayores de edad y de este domicilio.
Entonces, la conclusión es que el problema de nuestra sociedad es de origen, es hereditario, genético o congénito, porque los padres no estamos modelando a través de nuestros valores y principios a la sociedad que queremos. Sencillamente estamos cumpliendo un sueño de automatismo: "se casaron, tuvieron hijos y fueron felices". EPA!!!! Despierta brother!!! tu responsabilidad cuando eres progenitor es exponencial.
Semejantes fenómenos ocurren en la piñatas, donde vemos padres y madres que no tienen ni idea de los jodedores que están criando para el futuro.
Un caso de real: en las piñatas siempre hay que hacer una cola para que las payasitas le pinten la carita a las niñas y niños. Pues, a nosotros nos pasó que una madre descaradamente y delante de todos los niños que estaban haciendo su cola ordenadamente, puso de primera a su niña ( LA COLEÓ) para que la payasita la pintara. Que les parece!!!! Así estamos y seguimos por estas calles.
Llévatelo!!!

29 septiembre 2005

Ridiculismo.

Accidentalmente me ha tocado ver o más bien analizar las dos últimas novelas de Venevisión en el horario estelar de las 9 p.m. Cosa que es un exabrupto para nosotros, porque si hay una forma bien metódica de perder el tiempo es sentarse a ver una de estás "no-vela". Pero lo bueno es que más que causarnos indignación lo presenciado, nos causó una total risa!!! Y consecuentemente, la reflexión que derivó esta experiencia es que los actores definitivamente deben tener madurado y asimilado un gran sentido del ridículo. O en todo caso, agregar a su profesionalismo unas buenas gotas de "ridiculismo" para poder sobrevivir.
A mi particularmente me causa una gran curiosidad el saber qué es lo que pensarán estos profesionales (actores y actrices) cuando tienen que abordar una escena en la cual, todos ellos saben que es un culto a lo mediocre y lo ridículo de manera extrema. Pero lo más arrecho (sorry por la palabra, pero es demasiado gráfica) es que ellos y ellas logran a tal grado de maestría la escena que no se les nota en la cara el asco que pudiera darles representar semejante barbaridad.
Verdaderamente es admirable. Y no me imagino otros campos laborales donde esto suceda, es decir hacer un ridículo totalmente consciente y que no se le note en la cara a los presuntos implicados. Lo más aproximado que he visto es a los gerentes anunciar un aumento de sueldo de un 8% y felicitar a la gente. Cosa que da pena ajena.
Llevatelo!!!

21 septiembre 2005

La Paradoja Gorda.

La reflexión que me ocupa en este post me lleva a reafirmar que los seres humanos somos verdaderamente bizarros.
Déjenme exponerle la experiencia que me llevó a este desaire para con la raza.
Tengo una bebé cuya edad actual es de 2 añitos. Y como la mayoría de los bebés tiene su ritmo particular para comer, es decir no come cuando nosotros queremos y con la cantidad y frecuencia que queremos, sino con la que ella necesita.
Consecuentemente su consistencia física para mi criterio es normal, es decir ni obesa ni delgada. Y goza de una energía que nadie tendría entrenando por años.
Sin embargo, parece ser que entre las mamás existe un cliché verdaderamente obsceno, en el cual un niño sano es un niño gordito, pero bien gordito! Y el corolario de este cliché es que si tu bebé no está gordito entonces es por culpa tuya porque no lo alimentas como debe ser.
Entonces resulta que las mamás que se conocen entre si o no, pueden ser verdaderamente crueles y "brutas" porque empiezan a comparar los bebés y te encuentras con expresiones como: "ay! tu bebe si es menuditaaaaa!!!!, chica!!!" o "¿que edad tiene ella que es tan menudita?" o "¿ella está enferminta que es tan delgadita?" o "mi bebé nunca se enferma porque está bien repuestica!!! ¿y la tuya que tiene?".
Lo peor del caso es que esto lo dicen delante de los bebitos como si ellos no merecieran respeto, y como si no fueran personitas suceptibles de ser heridas.
¿Y que puede hacer una mamá que recibe semenjante ataque? Simplemente se engancha y cree que lo está haciendo mal y comienza a preocuparse fuertemente.
Ahora bien, ¿donde está la paradoja que yo planteo? Pues que las madres victimarias que llevan fuertemente este chicle como bandera agrediendo a las demás, son las que están fuertemente preocupadas por estar delgadas, super delgadas, talla 6; sin importar el precio que pague su cuerpo. QUE TAL!!!! Que cosa tan loca y bizarra mis panas!!!
Para estos seres lo importante es lo físico, inclusive para su prole. No importa lo inteligente que sea el bebé, ni lo hábil, ni que tan rapido hable, ni su motricidad fina o gruesa, o su capacidad para socializar y adaptarse. Lo importante es que esté bien gordito como la baja estima de sus madres.
Vuélatelo!!!!!

13 septiembre 2005

Buceo Chimbo.

En nuestra modalidad de transeuntes por las particulares calles y sitios públicos de nuestra ciudad, podemos notar una actividad bastante evidente del gremio masculino: "el buceo", es decir ese mirar detenido y atento hacia las loables curvas de las féminas.
El buceo suele ser por ejemplo, soñador (donde el presunto implicado se entrega a los brazos de la imaginación escribiendo un libreto onírico de lo que haría con las curvas y demás bondades de la fémina en cuestión).
El buceo suele ser mudo, es decir el sujeto pierde control de los musculos de su cara, consecuencia de la espectacularidad de lo contemplado, y lo deja con la boca abierta sin que lo proteja un babero.
El buceo tambien suele ser expresivo, en donde el impacto visual crea nuevas palabras: "uuuuuuuufffff", "woooopaaaa", "uuuuuuuuuiiiiiiii", etc.
Lo cierto del caso, es que observando esto me llevó a una reflexión en la cual considero que el buceo como se viene practicando es indigno tanto para las féminas como para nosotros. Es decir, el descaro de voltear a ver una fémina aislandose de lo que lo rodea, con ojos lascivos, cara de tonto y suspendido en el tiempo, y en el peor de los casos, acomodandose los genitales en plena via publica, es patetico mis panas. Sin mencionar el irrespeto para la femina y sus sentimientos que es lo más importante (algunos querran arreglar la cosa con el argumento ya trillado de que "ellas se visten asi para que las buceen", pero lo cortes no quita lo valiente). Porque debemos asumir que lo racional debe controlar lo instintivo. Y estoy seguro que ninguna fémina quiere ser tratada como un objeto de vidriera pública, pues esto es lo que connota el buceo como tal.
Ahi les dejo esa mandarina...