Las cuatro plagas del Metro de Caracas.
Por la ubicación de mi trabajo, me resulta conveniente estacionar mi vehículo cerca de una estación del metro y recorrer 12 estaciones por debajo de la ciudad, escapando del infernal caos vial. Sin embargo, nada es gratis en Caracas. Abordar los vagones del metro trae consigo enfrentar al menos a las cuatro plagas principales:
1. “La lavadora”: Señora con cartera anchi-larga que se para al lado tuyo y se la pasa girando su cintura para todos lados y como tiene la cartera aferrada a ella, se convierte en un aspa humana; bridándote carterazos: pin! pin! pin!
2. “La tortuga ninja”: Se trata de un individuo que entra al vagón con su morral en la espalda y se ubica en el pasillo, justo detrás de ti para darte “morralazos” en tu espalda durante todo el trayecto y para colmo de males parece que llevara escombros en él.
3. “Chanel -5”: Imaginen el vagón completamente lleno donde el aire acondicionado es insuficiente e ingresa un espécimen con “un olorcito” realmente vomitivo y mientras te recuperas del impacto sensorial, te percatas que el implicado, pues sí, se queda a tu lado!!!
4. “La Tarjeta Roja”: Ingresas al vagón un poco tarde; estás apurado y afortunadamente el tren va con buen ritmo, es decir invierte poco tiempo en cada estación y calculas que deberías llegar a tiempo. Sin embargo, a nivel de la estación Sabana Grande, el operador por el parlante te anuncia: “este tren no continuará prestando servicio en la estación Plaza Venezuela”, con lo cual te obligan a desembarcar en la estación Plaza Venezuela con el andén repleto de gente esperando.
Yo también pensaba que una de las plagas a las cuales se podría enfrentar en las horas pico, era la insistencia de la gente de ingresar al vagón como fuera y a pesar que estaba completamente lleno al mejor estilo japonés, pero entendí que en nuestra Caracas, una ciudad catalogada actualmente como la más peligrosa de Latinoamérica, es una cuestión de supervivencia para las personas que viven en las barriadas, llegar lo más pronto posible, puesto que algunas deben complementar su destino abordando otros transportes que si llegas tarde, te toca esperar a que vuelvan dentro de varias horas.
Estoy seguro que los lectores podrán comentar otras plagas que les toca enfrentar a los citadinos del Metro de Caracas, especialmente a las amigas lectoras que son las que llevan la peor parte.
